El restaurante Atocha 107 ofrece una experiencia culinaria inigualable con un menú combina de manera sorprendente el atún rojo y el cerdo ibérico. Esta fusión innovadora desafía las expectativas y deleita los sentidos, demostrando que dos ingredientes aparentemente dispares pueden crear una armonía perfecta en el paladar.

En pleno corazón de Madrid, el restaurante Atocha 107 prepara un menú especial que estará disponible durante todo el mes. Bajo la experta dirección del chef Joaquín Felipe, el menú de seis pases y un postre ofrece un maridaje insólito de atún rojo y cerdo ibérico. Lo que parecía ser una combinación dispar se transformó en una simbiosis perfecta de sabores, texturas y creatividad culinaria.

Desde el primer plato, me di cuenta de que esta experiencia no sería simplemente una cena, sino un juego para los sentidos. Las asadurillas de atún rojo y cerdo ibérico fueron una revelación. Ambos ingredientes, preparados de manera similar, desafían a los comensales a adivinar cuál es cuál. La sutileza de los sabores y la textura delicada hacen que distinguirlos sea una tarea ardua, pero deliciosa.

El siguiente pase fue un duelo de tartares: descargamento de atún rojo y solomillo de cerdo ibérico. La frescura del atún y la terneza del cerdo, ambos finamente picados y aderezados, mostraron una dualidad inesperada. Cada bocado era un recordatorio de cómo dos ingredientes tan diferentes pueden compartir un escenario de manera armoniosa. El escabeche templado, con pluma de ibérico y parpatana de atún rojo, elevó aún más la experiencia. La acidez suave del escabeche complementaba perfectamente las ricas notas de ambos productos.

 

El morro de cerdo ibérico y el morrillo de atún rojo fueron una delicia. La carne y el pescado, cocinados con esmero, se deshacían en la boca, revelando capas de sabor que hablaban del respeto y conocimiento del chef hacia los ingredientes. La ventresca y el secreto a la brasa con sopa de espárragos blancos y cuscús de verdes fue un plato que combinó la tradición con la innovación. La brasa aportaba un toque ahumado que realzaba tanto el pescado como la carne, mientras que la sopa y el cuscús ofrecían un contrapunto fresco y ligero.

Las albóndigas de carrilleras de atún y cerdo ibérico fueron, sin duda, uno de los puntos culminantes de la noche. La textura melosa de las carrilleras, combinada con una salsa rica y sabrosa, hacía difícil decidir cuál prefería. Este plato encapsulaba la esencia de ANDARES/NADARES: la fusión perfecta entre dos mundos gastronómicos.

 

Un Final Dulce y Refrescante, de postre un gin-tonic transformado en una delicadeza comestible, fue el cierre perfecto para esta experiencia. Refrescante y ligero, limpió el paladar y dejó una sensación de satisfacción y sorpresa.

Joaquín Felipe no solo cumplió sus promesas, sino que las superó con este menú que desafía las expectativas y celebra la calidad del atún rojo y el cerdo ibérico es admirable. Este evento no fue solo una comida, sino una exploración culinaria que invita a los comensales a reconsiderar sus percepciones sobre estos dos ingredientes nobles.

La colaboración con empresas como Fuentes y Maldonado asegura que cada plato esté hecho con los mejores productos disponibles, lo que añade una capa adicional de excelencia a la experiencia. En un mundo donde la gastronomía busca constantemente nuevas fronteras.

Por Angela

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