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Un queso delicado, artesanal y con historia que conquistará cualquier tabla

Si hay un queso capaz de convertir un aperitivo en un espectáculo, ese es el Tête de Moine AOP. Con su corte en forma de flor y su sabor puro, esta joya suiza ha enamorado a expertos y amantes del queso de todo el mundo. No en vano, ha sido reconocido como el segundo mejor queso alpino en los prestigiosos World Champions Cheese Awards.

Y si quieres probarlo, apunta la fecha: del 7 al 10 de abril, podrás disfrutar de esta y otras delicias suizas en el Salón Gourmets de Madrid (pabellón 8, stand H10).

La pureza de un queso con más de 800 años de historia

El Tête de Moine AOP no es solo un queso, es un pedazo de la historia de Suiza. Nació hace más de ocho siglos en el monasterio de Bellelay, en la región del Jura, al norte del país. Su nombre, que significa literalmente “cabeza de monje”, tiene un origen curioso: los monjes que lo elaboraban lo cortaban solo por la superficie para que no se notara que habían probado su creación.

Hoy en día, sigue produciéndose de forma artesanal en solo nueve queserías de aldea situadas en zonas de montaña como Franches Montagnes, Porrentruy, Moutier y Courtelary. La receta es fiel a sus orígenes: se elabora con leche cruda de vacas alimentadas exclusivamente con pasto y heno, sin aditivos ni tratamientos químicos.

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El resultado es un queso semiduro, con un aroma refinado y una textura suave gracias a sus tres o cuatro meses de maduración. Además, es rico en proteínas y minerales, y naturalmente libre de gluten y lactosa.

Un corte que convierte el queso en flor

Si por algo es conocido el Tête de Moine AOP, además de por su sabor, es por la forma tan especial en la que se presenta. Para degustarlo, se utiliza la famosa girolle, una herramienta inventada por el suizo Nicolas Crevoisier que permite raspar el queso y formar pequeñas flores comestibles.

Este corte no solo es un espectáculo visual, también potencia los aromas y la textura del queso. Por eso, es ideal para decorar una tabla de quesos, acompañar un aperitivo o incluso como postre.

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Además, este año el Tête de Moine AOP ha sido reconocido como el segundo mejor queso alpino en los World Champions Cheese Awards, un certamen internacional que premia los mejores quesos, mantequillas y yogures del mundo.

El paraíso del queso suizo en el Salón Gourmets

Si te apasionan los quesos, tienes una cita ineludible en la próxima edición del Salón Gourmets. Del 7 al 10 de abril, en el pabellón 8, stand H10, podrás descubrir y degustar las variedades más emblemáticas de Quesos de Suiza:

  • Le Gruyère AOP

  • Emmentaler AOP

  • Appenzeller®

  • Tête de Moine AOP

  • Raclette Suisse®

  • L’Etivaz AOP

  • Vacherin Fribourgeois AOP

  • Sbrinz AOP

Una oportunidad única para viajar a Suiza a través de sus sabores más auténticos.

La esencia de los Quesos de Suiza

Detrás de cada bocado de un queso suizo hay un compromiso con la tradición, la naturaleza y la calidad. En Suiza, la normativa quesera es una de las más exigentes del mundo: el pastoreo de las vacas es obligatorio, no se permite el uso de hormonas ni antibióticos en la crianza del ganado y ningún queso puede elaborarse con aditivos químicos.

Además, para fabricar un queso suizo se necesita casi el doble de leche que para un queso industrial. La leche se recoge dos veces al día para garantizar la frescura y el sabor, y se utiliza siempre leche cruda, lo que intensifica el aroma y los matices naturales del queso.

Todo este cuidado está regulado y controlado por la Oficina Federal de Agricultura de Suiza, asegurando que cada queso que lleve la denominación de origen sea un producto natural, auténtico y artesanal.

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