El viajero que visite el Alentejo en otoño encontrará tradición encapsulada en el tiempo, protegida por las murallas de pequeños y encantadores pueblos; parajes bellísimos que piden a gritos ser descubiertos a pie; y una luz especial que invita a detenerse a disfrutar del momento. Con la llegada de un tiempo más fresco, tras visitar las maravillas de esta región portuguesa lo mejor es deleitarse con un reconfortante plato caliente. La cocina alentejana ofrece productos de primera calidad que van de la tierra a la mesa y recetas de siempre acompañadas de los reputados vinos locales. A continuación, algunos de los platos imprescindibles para una experiencia gastronómica auténtica: 

  • Porco à alentejana: el plato más distintivo de la región posiblemente sea esta sorprendente combinación al estilo mar y montaña que no deja indiferente a quienes lo prueban. Para hacer este guiso tradicional, primero se marina en vino blanco y especias el porco alentejano (cerdo) característico de la región. A continuación, se fríe para exprimir todo su sabor antes de mezclarlo con almejas y patatas. 
  • Guiso de venado con castañas: tras disfrutar de una ruta senderista por los bosques naranjas y ocres del Alentejo, el cuerpo pide una recompensa tan sabrosa y contundente como el guiso de ciervo. A menudo, este plato se degusta acompañado de un producto tan otoñal como las castañas, un alimento especialmente importante en localidades como Marvão, que cada noviembre organiza una fiesta en su honor.  
  • Açorda à alentejana: esta icónica sopa especiada es todo un símbolo de la cocina rural de la zona, y toma por ingrediente principal el pan alentejano, de crujiente corteza y suave interior. La sencilla elaboración se completa con agua, aceite, ajo y cilantro, coronando el resultado con un huevo escalfado, si bien en algunos lugares añaden pescados, mariscos o carnes para lograr un sabor más potente. 

  • Estofado de cordero: el ensopado de borrego al estilo casero se cuece a fuego lento, obteniendo una carne fundente y una espesa salsa que debe mojarse obligatoriamente con pan alentejano. Por supuesto, en la mesa tampoco puede faltar un buen vino con Denominación de Origen, elemento importante del patrimonio gastronómico de la región.
  • Cozido de grão à alentejana: durante los días más fríos, los alentejanos preparan su propia versión del cocido de garbanzos, diferente al que acostumbramos a tomar gracias a ingredientes como la calabaza o las judías verdes. También incorpora, además de una buena cantidad de carnes, la farinheira, un embutido luso ahumado que contiene harina, pimientos, vino y tocino de cerdo. 
  • Sopa de cação: aunque en el Alentejo también empleen en diferentes platos el famoso bacalao, una de las bases de su gastronomía es la sopa de cazón. El pescado se marina primero en vinagre durante varias horas para ablandarlo y sacarle todo el brillo al producto. Tras un paseo por la arquitectura de ciudades como Évora, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el visitante puede reponer fuerzas con esta sopa en el Café Alentejo.

Más información en: www.visitalentejo.pt/es/

 

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