• Pizzabar traslada su propuesta con una carta que combina pizza fina, tapas gastronómicas, vinos y cócteles, manteniendo su apuesta por el producto de proximidad y una identidad vinculada al territorio
• El nuevo espacio, ubicado en Enric Granados, lleva el espíritu de Pizzabar a un entorno más urbano y cosmopolita, con un diseño concebido para reunirse, compartir y disfrutar
• Pizzabar inaugura oficialmente el 1 de septiembre su nueva etapa en Barcelona, abierto los siete días de la semana para comidas y cenas y menú de mediodía desde 18,60 €
Barcelona, septiembre de 2026.– Después de convertirse en uno de los restaurantes de moda del Empordà en apenas dos años de trayectoria, Pizzabar llega a Barcelona con un concepto gastronómico propio en un espacio concebido para disfrutar sin prisas.
Lejos de las etiquetas habituales, Pizzabar no apuesta por la pizza napolitana ni pretende ser un restaurante italiano. Su propuesta gira alrededor de una masa fina, crujiente y ligera elaborada con identidad propia, con pizzas cuyos ingredientes son, en su práctica totalidad, de origen catalán, a excepción del tomate, de procedencia italiana. A las protagonistas, se suma una carta de tapas gastronómicas elaboradas con producto de proximidad, con propuestas como el wonton de cap i pota o las ostras con leche de tigre, pensadas precisamente para romper con la idea de que en Pizzabar solo se viene a comer pizza.
La combinación de pizzas y una propuesta gastronómica de este nivel forma parte de la esencia del concepto: una experiencia en la que compartir distintos platos, alargar la sobremesa y acompañarlos de una buena selección de vinos y cócteles es tan importante como la propia pizza.

El nuevo Pizzabar abrirá oficialmente sus puertas el próximo 10 de septiembre en la calle Enric Granados, esquina con calle París, una de las zonas más vivas de Barcelona, y contará con una amplia terraza que refuerza su vocación social y urbana.
El espacio ha sido diseñado por el estudio de arquitectura Oficina Satélite, que ha creado un local con una identidad propia en el que diseño, gastronomía y ambiente forman parte de una misma experiencia.
Con horario completo, abierto los siete días de la semana tanto en servicio de comidas como de cenas. Además, la propuesta se amplía con servicio de cócteles. Y, como novedad, Pizzabar incorpora también un menú de mediodía desde 18,60 euros, reforzando su apuesta por convertirse en un punto de encuentro para diferentes momentos del día.
Detrás de PIZZABAR están sus cuatro socios, Rafa Blanc, José Bassols, Lali Rodellas y Helena Rodellas, acompañados en Barcelona por un equipo con una sólida trayectoria en el sector gastronómico. Rafa Blanc asume la Dirección General; Mireia Bigorra, ex Hostal Empúries, lidera Operaciones; Antonella Rullo está al frente del local; Fernando Duffo, procedente de PIZZABAR Empordà, dirige Sala y PR; Guillem Morales, ex 7 Portes, lidera la cocina; y Johnatan Naranjo, con experiencia en Murivechi y Can Pizza, está al frente de la pizzería.
El proyecto mantiene la esencia de PIZZABAR, pero adapta su personalidad al contexto barcelonés. Si el restaurante del Empordà está ligado a una experiencia más asociada a las vacaciones, el campo y el ambiente familiar, Barcelona incorpora un punto más urbano, canalla y dinámico, pensado también para el afterwork, las cenas entre amigos y los planes que se alargan hasta la noche.
Rafa Blanc, socio de PIZZABAR, afirma que: “Después de estos años creciendo en el Empordà y consolidando un proyecto con una identidad muy marcada, nos hace mucha ilusión dar el salto a Barcelona. Queremos seguir compartiendo la esencia de Pizzabar, pero adaptándola a una ciudad como Barcelona, concretamente a la vida de barrio del Eixample, con una energía y una manera de vivir la gastronomía diferentes”.
Con una marcada identidad mediterránea, Pizzabar nace como un espacio pensado para quedarse, compartir y disfrutar. Un lugar que combina la informalidad de una pizza con una propuesta gastronómica más elevada, en el que la calidad del producto, el diseño y el ambiente tienen el mismo peso.
Blanc ha añadido: “La pizza une a todo el mundo, es una fiesta en sí misma. En nuestra opinión, las pizzerias están demasiado centradas en la pizza, y normalmente todo lo demás no les importa mucho. Nosotros hemos querido crear una experiencia igualmente ilusionante alrededor con tapas y postres de autor y un local espectacular para pasar un buen rato con amigos, compañeros del trabajo, niños, una cita…”
Del corazón del Empordà a Barcelona
PIZZABAR abrió sus puertas en mayo de 2024 en la plaza de la Iglesia de Sant Feliu de Boada, uno de los pueblos con más encanto del Baix Empordà. El proyecto nació con una idea muy clara: reinventar la experiencia de comer pizza y demostrar que podía convertirse en el centro de una propuesta gastronómica diferente.
En dos años, PIZZABAR se ha consolidado como uno de los restaurantes más demandados del Empordà, llenando prácticamente todos los fines de semana del año y gran parte de la temporada alta gracias a una clientela mayoritariamente local y muy fiel que ha convertido el restaurante en un auténtico fenómeno gastronómico en la Costa Brava.