Algunos restaurantes no solo sirven comida, sino que construyen leyendas. Buen Gusto, nacido en Madrid en 1999, es uno de esoscasos excepcionales. Fundado por Wu Zhenzhong, este enclave asiático fue durante más de dos décadas un refugio para quienes buscaban autenticidad, sabor y hospitalidad en cada plato. Hoy, tras un cierre emotivo en su ubicación original, el restaurante renace en Majadahonda bajo el nombre de Buen Gusto 1999, sin perder ni un ápice de su esencia.

La nueva ubicación, situada en la calle Manuel de Falla número 3, conserva la calidez que lo hizo célebre. El nuevo espacio, luminoso y acogedor, combina detalles tradicionales como pavos reales dorados, bambú y madera natural, creando un ambiente que transporta al comensal más allá del comedor. Con capacidad para un centenar de personas, el restaurante continúa apostando por un trato cercano y una cocina hecha con alma, donde cada receta es una historia.
El corazón de Buen Gusto 1999 sigue latiendo al ritmo de Wenzhou, ciudad costera del sur de China, famosa por su marisco fresco y sus preparaciones equilibradas entre lo dulce y lo salado. Allí nació Wu, y de allí trae su herencia culinaria. Platos como el pato imperial al estilo Pekín, marinado lentamente y servido con crepes, pepino, cebollino y la emblemática salsa hoisin, siguen siendo emblemas de la casa. El buey de mar salpimentado, con notas de jengibre y pimienta blanca, ofrece un homenaje a las costas de Zhejiang. También destacan el pollo crujiente con cinco especias, mezcla ancestral que embriaga con su perfume de anís estrellado y canela, y unos dim sum artesanales que respetan la tradición y seducen al paladar.
Para los amantes del arroz, el arroz frito con pato —cocinado al wok con fuego vivo para mantener su sabor tostado y jugoso— representa una versión refinada de un clásico cantonés, tan elegante como memorable.
La historia de Buen Gusto está marcada por pequeños hitos que ilustran su impacto: en 2005, el propio Rey Juan Carlos I visitó el
restaurante y, desde entonces, pidió en diversas ocasiones que le enviaran sus platos favoritos a La Zarzuela. Para Wu, aquel gesto fue más que una anécdota; fue la confirmación de que su cocina había traspasado barreras culturales, llegando al corazón de quienes saben apreciar el sabor verdadero.
El cierre del restaurante en 2024, tras la venta del edificio en Madrid, fue recibido con una oleada de cariño por parte de sus clientes. Muchos acudieron a despedirse, emocionados, conscientes de que no solo se cerraban unas puertas, sino también un capítulo. Pero lejos de convertirse en un adiós, aquel momento fue el punto de partida para una nueva etapa.
Hoy, Buen Gusto 1999 continúa esa historia, ofreciendo también un menú del día —por 15 euros, de lunes a viernes al mediodía— que permite disfrutar de alta cocina asiática con una excelente relación calidad-precio.
Más allá de la gastronomía, el nuevo restaurante es un homenaje a la constancia, la familia y la fidelidad a una visión. Porque cuando la cocina se hace con respeto, tradición y cariño, siempre encuentra su lugar. Y Buen Gusto 1999 lo ha encontrado, una vez más.