A lo largo de los siglos, las islas maltesas han recibido influencia de la gran variedad de culturas y sociedades que las han ocupado. 7.000 años de historia y el peso de pueblos como el italiano, español, árabe, turco, francés o británico han convertido al país en una mezcla única en todos los sentidos.

Esta amalgama de culturas se ha visto reflejada en todas las tradiciones del país, incluida la gastronómica. Y es que la comida maltesa se define como una de las más originales y peculiares del Mediterráneo y cuenta con una riqueza excepcional.

Riqueza y singularidad: características maltesas

La cocina maltesa está condicionada por las estaciones del año, pues emplea principalmente ingredientes sencillos y tradicionales. El pescado, las verduras, la carne, el hojaldre, los dátiles y el aceite de oliva son algunos de los principales protagonistas.

Todo ello se combinó con los productos que los caballeros europeos que habitaban en las islas trajeron del nuevo mundo, enriqueciendo así la gastronomía local e incorporando nuevos sabores. De hecho, se dice que Malta fue el segundo país europeo en probar el chocolate.

Las recetas tradicionales del archipiélago rebosan sabores singulares y se caracterizan por el uso de especias y de aromas intensos. Su gastronomía ha absorbido muchas características de la cocina siciliana, por lo que la pasta es muy utilizada en las elaboraciones. Las tradiciones árabes también son palpables y sencillas de identificar, pues se utilizan muchos ingredientes como el azafrán, el estragón, la canela, la vainilla o el ajo.

Tradición en la mesa

Algunos de los platos más famosos de Malta son el Lampuki, su pescado autóctono; el Bebbux Bl-Arjoli, caracoles estofados con salsa de tomate picante; el estofado de conejo, el plato nacional; los Pastizzi, sus famosos pastelitos de hojaldre, o la Ftira, la pizza maltesa elaborada con una masa parecida al pan.

Una de las mejores formas de conocer los productos típicos de un lugar es visitando sus mercados, y Malta está repleta. Todos los domingos se celebra un gran mercado en La Valletta. También en Marsaxlokk, un pueblo pesquero, se ubica el mercado más folclórico de las islas.

En los puestos del mercado es donde se pueden encontrar los snacks más típicos. Los pastizzi no pueden faltar, pero hay otros como el hobz biz-zej, una rebanada de pan con tomate, aceite, atún, cebollas y alcaparras; el bigilla, una crema de alubias con ajo, o las aceitunas rellenas, una cata imprescindible.  

Celebrando la comida

Una de las mejores formas de disfrutar de la gastronomía del archipiélago es a través de sus fiestas. Y al pueblo maltés le encanta celebrar: festivales folklóricos, grandes eventos culturales, fiestas patronales… Las opciones son múltiples y, como no podría ser de otro modo, todas estas ocasiones vienen acompañadas de ricos platos tradicionales.

Pero a los malteses también les apasiona organizar festivales centrados exclusivamente en la comida. Es el caso del Festival del Pan, que se celebra cada 17 de septiembre en la la ciudad de Qormi. Y es que el pan es tan importante en Malta que el Ftira ha sido reconocido como Patrimonio Inmaterial por la Unesco. Se trata de un pan aplanado con un agujero en el centro, crujiente por fuera y suave por dentro, que se elabora sin levaduras y es el único pan que mantiene su elaboración en la isla.

El Malta International Food Festival es otra gran celebración que combina la música y la cocina; el Festival de la Fresa reúne cada año a productores de esta fruta para vender su cosecha, mientras los comerciantes ofrecen postres, aperitivos y bebidas; y el Marsovin Summer Wine Festival es otro evento interesante que invita a todos los amantes del vino a disfrutar de los diferentes aromas y matices de esta bebida.

La comida de cada lugar ofrece una mirada sobre su historia y tradición. Y a través de la gastronomía maltesa es posible hacer un viaje a través de la herencia de las culturas que dejaron su huella en el archipiélago. Por eso, cualquier viaje a Malta debe incluir una degustación de los productos tradicionales para entender un poco mejor una cultura exótica y definitivamente única.

Malta, el secreto mejor guardado del Mediterráneo

Con 7.000 años de historia y uno de los mejores climas de Europa a dos horas de vuelo ¡te está esperando un destino de cine!

Las Islas Maltesas –Malta, Gozo y Comino- ofrecen grandes atractivos. Desde sitios arqueológicos, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO… infinidad de rincones que fueron elegidos para filmar películas como Troya, Gladiator, Munich, El Conde de Montecristo, Vicky el Vikingo, Ágora o la serie Juego de Tronos.

 

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